TAL VEZ SOLO TAL VEZ…
En ese momento solo existían dos palabras para describir lo que sentía… tristeza, amargura y
tal vez un poco de alergia provocado por el olor de esas espantosas flores que rodeaban el
lugar. Estaba fastidiada… no soportaba que la gente fingiera… estaba harta de que los que me
rodeaban me ignoraran… me maltrataran, y ahora estuvieran llorando por algo que a mi
criterio, era mejor para todos.
Soy Ana Luisa tengo 15 si tuvieran que ponerme una etiqueta sería… RARA, RARA y RARA.
Siempre así: soy la callada de la clase… la anti social, según mis compañeros una mosquita
muerta más para este mundo. Tengo una madre y algo parecido a un padre aunque de grande
me di cuenta que me podía cuidar mucho mejor sola. Mi madre, una mujer libre de tomar sus
propias decisiones, una aficionada a la limpieza y a su trabajo. Ama las horas extras. Es la
típica madre que piensa que su hija es feliz… si es que piensa en mí. Mi padre… creo que no
tengo la suficiente certeza de llamarlo padre. Con la vida que lleva, es difícil sonreír.
En ese momento, mientras repasaba mi vida, sentí miedo. Miedo porque me di cuenta de que
a pesar de todo y aunque no quisiera los amaba con una parte de mi ser. Antes de partir a un
viaje tan largo del cual nunca regresaría deje cartas… Una para mi madre (1978) y una para mi
abuelita 1958/2017 ya que no tenía ganas de gastar palabras en mi padre… según lo que
recuerdo la de mi madre empezaba así… Hola soy Ana Luisa tu hija no sé si me recuerdas… el
mes pasado cumplí 15, repetí 3 veces primero de secundaria pese a que no tenía quien me
enseñara las tablas, quien me ayudara para un exámen o quién me levantara temprano para
preparar el desayuno y llevarme a la escuela… siempre llegaba tarde, ya que tenía que
levantarme a las 5 de la mañana y caminar 20 cuadras para llegar a las 6. Recuerdas a Josefina
y Delfina… mis “mejores amigas “solo las imaginaba para no sentirme sola… tampoco soy la
más popular ni la preferida de los profesores, ese es solo el ideal de tu hija perfecta y no lo
soy… también es mentira que perdí esa falda rosa que me trajiste de uno de tus viajes solo la
tire ya que odio el rosa…. Diría gracias pero no se lo merecen… igual tranquilos, cuando lean
estas líneas ya estaré muerta…. Esta vida me mato día a día… espero que hayan disfrutado de
mi sonrisa mientras duró, pero siento decirles que esa también era falsa.
La de mi abuelita solo decía… te extraño desde que te marchaste no hay día que no te
recuerde… ya que el resto se lo podría decir en persona…
En ese momento Ana Luisa recordó su vida y se planteó... y si en realidad su vida no había sido
tan mala después de todo... se asustó tanto que se preguntó si en realidad extrañaba esa
vida por más dolorosa que fuera, ¿se había acostumbrado a ella?...sintió un fuerte dolor, un
dolor extraño. No de los que ella acostumbra a sentir... éste era diferente, era
arrepentimiento, era rabia, era ira. En ese momento se preguntó ¿por qué no me quedé un
ratito más? … tal vez, solo tal vez las cosas mejoraban. Aunque ella no quisiera sintió temor y
dolor... a decir verdad no sabía lo que pasaba con sus emociones en ese momento... Lo que
ella no sabía es que eso le causaría tanto dolor... incluso más del que ella acostumbraba a
sentir… Se dio cuenta que a causa de estar tan enfocada en su dolor no noto el de los
demás...y que por un simple papel de víctima no notó que no era la única que sentía dolor… al
estar mal creyó que el resto era más feliz…Y si común ¿no? Todo ese dolor la había segado…la había transformado… y aunque tanto le costara recordar ella había sido feliz, había amado y
recordó demasiado tarde… en ese momento solo le quedo decir… “lo siento… soy humana”
FIN…
MARIMOÑA7